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Juego de memoria de secuencias

Mira la secuencia, escúchala y repítela. Se alarga en cada turno.

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Sobre este test

El juego de repetir secuencias de luz y sonido se popularizó con un juguete electrónico lanzado en 1978: una carcasa redonda con cuatro pulsadores de color, cada uno asociado a una nota, que tocaba una serie cada vez más larga para reproducirla. Fue uno de los primeros juguetes de consumo en usar un microprocesador, y el formato ha sobrevivido intacto a cuarenta años de evolución técnica porque pone a prueba algo muy simple y muy robusto.

Lo que mide tiene nombre: la amplitud de la memoria inmediata, es decir, el número de elementos que se pueden retener en orden justo después de percibirlos. Sin ninguna técnica, esa amplitud ronda los cuatro a siete elementos cuando la información no está relacionada entre sí. Por eso la mayoría de los jugadores se queda entre el nivel cinco y el ocho.

La forma de superar ese límite se llama agrupamiento: en vez de retener ocho elementos separados, se hacen tres paquetes —rojo-verde-verde, azul-amarillo, rojo-azul-rojo— y solo se retienen tres unidades. La segunda palanca es el sonido. Como cada botón toca una nota distinta, la secuencia se convierte en una melodía corta, y una melodía se recuerda mucho mejor que una lista de colores. Los mejores jugadores casi cierran los ojos.

Cómo funciona

El nivel que se muestra corresponde al número de secuencias reproducidas sin error; la secuencia gana un elemento por nivel. Un solo fallo termina la partida, no hay segunda oportunidad. La puntuación sobre 100 parte del nivel 2 y se topa en el nivel 18.

Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.