¿Me gusta ella?
Dieciséis preguntas para decidir entre un sentimiento real y una presencia que se ha vuelto familiar.
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Sobre este test
Un hombre que se pregunta si le gusta una mujer casi siempre tiene la respuesta en algún sitio, pero enterrada bajo capas de racionalización: que están muy bien así, que no quiere estropear la amistad, que ya se verá más adelante. Ese «más adelante» suele ser una forma educada de no decidir nunca.
Las dieciséis preguntas de este test no van, por tanto, sobre tus intenciones, sino sobre tus reflejos. A qué velocidad la localizas en una sala. En qué orden anuncias una buena noticia. Qué aceptas hacer por ella un domingo. Qué hace tu cuerpo cuando te toca el brazo. Las intenciones se negocian, los reflejos mucho menos: por eso son un mejor indicador.
El test no te dirá cómo hablar con ella y no pretende saber qué siente ella, que es otro tema. Se limita a poner una cifra a algo que vas aplazando y a devolverte la decisión.
Cómo funciona
Cada respuesta vale de 0 a 4 puntos según la atracción real que delata, frente a la simple comodidad. La puntuación se lleva a una escala sobre 100 y se compara con la distribución del resto de participantes. Tus respuestas no salen de tu navegador.
Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.